Una crisis es un momento
inspirador, una llamada a una transformación radical, a valorar lo espiritual y
cuidar tu alma.
La luz brilla si te conectas con Dios, si no sucumbes a los
temores y dejas que la confianza y la humildad sean tu faro suelta los apegos
cuando eres espiritual respiras otro aire y ves lo que otros no ven.
Cuando entras en esta dimensión también cargas tu cruz, pero la llevas serenamente, no reniegas ni te quejas ojo felicidad y facilidad no son lo mismo.
Cuando entras en esta dimensión también cargas tu cruz, pero la llevas serenamente, no reniegas ni te quejas ojo felicidad y facilidad no son lo mismo.
Recuerda que siendo
espiritual también vives tiempos aciagos pero al final disfrutas claros
amaneceres.
Cree en ti y así crees en
el Dios que te ama y te acompaña siempre una fe firme es la fuerza de tu vida,
un faro en medio de las sombras y un apoyo cuando la tormenta llega.
El Apóstol Pablo dice ¡Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece!.


